12/11/09
e' asi
A veces, solo a veces, no puedo controlarlo.
Y todo sale de mi como espuma, justamente.
Y empiezo a pergeñar ideas, palabras, frases enteras que después, al momento de escribir, veo aburridas, sobrias, sin ningún sentido bello ni no bello. Entonces me pregunto...¿para qué escribo? Si al final siempre todo gira sobre lo mismo. Siempre. Todo. No puedo separarme de esta mente idiota, idiotizada por la rutina aburrida y silenciosa de mí pensando en mí y sobre mí. (Y acá pido disculpas pero estoy leyendo a Hegel y en sí y para sí lo son todo). Pero OJO! No pido disculpas para disculparme, no nos engañemos, pido disculpas para sentir tu presencia, la de un otro, un lector, un anónimo y desconocido y quizás interesado (muy quizás).
Porque, digamos la verdad, el reconocimiento nos hace. Querer ser escuchados, mirados, entendidos y hasta queridos hace de nosotros lo que somos. Lo que TODOS somos.
Nadie zafa de esa. Miiiiiles de personas iguales, buscando lo mismo, buscando en la mirada del otro la aprobación, la puta mentirosa vacía aprobación sobre sí mismos. Como si lo necesitáramos para respirar y para seguir hablando, escribiendo...
Deja, deja de leer YA mismo. Si no me aprobás, aceptás o querés, ¿QUÉ CARAJO TE IMPORTA?
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