24/3/09

una corazonada

Cuando quiera recordar voy a sacar el corazón del freezer. Lo voy a descongelar en el microondas, después lo voy a tirar sobre una fuente de horno, con un poco de aceite y verduras varias (morrones, cebolla y zanahoria). Un poco de sal, pimienta, aji molido...y al horno. Cuando esté listo, jugoso como me gusta, lo voy a sacar, cortarlo y degustarlo lenta y pausadamente. (quizás tomando un rico vino) Entonces ahí, voy a empezar a recordar, que todavía tengo corazón, que respiro y estoy viva. Que éste corazón que llevo late, a veces más rápido y a veces menos. Voy a empezar a recordar que hubo tiempos en que escuchar latir un corazón podía hacerme sonreír... Ahora ya no. Ahora cambié, crecí y estoy segura de algo: comer corazón me hace más feliz que escucharlo latir.